El sueño de José Antonio estaba a tan solo dos kilómetros de su casa: la Iglesia del Higuerón, en Córdoba. Allí se bautizaba su nieta Jimena y no podía ir a verla. Incapaz de moverse por una enfermedad que le mantiene en cama desde hace un año, su familia no sabía cómo llevarle. "Intentamos levantarle para ir haciéndole el cuerpo", dice su mujer Loli, "pero era imposible, le dolía muchísimo".
Faltaba una semana para el bautizo y ya habían asumido que José Antonio no estaría allí, hasta que su fisioterapeuta les habló de la Fundación Ambulancia del Deseo. Loli les llamó y desde Murcia, Miguel Ángel, uno de los miembros de la organización, se puso manos a la obra. El día de la celebración hicieron cinco horas en ambulancia hasta Córdoba para que José Antonio pudiera recorrer los dos kilómetros que le separaban del bautizo de su nieta.
"Cuando nos vieron llegar no se lo creían", dice Miguel Ángel, que aparcó su ambulancia frente a la casa de José Antonio, en la zona de Llanos del Castillo. Allí estaba, desde hacía una hora, arreglado para la ocasión junto a su esposa Loli. "Le pusimos una camisa y un pantalón que ahora le quedaba chico", dice su esposa, que seguía sin creerse que al final estarían todos juntos en el bautizo.
En la Iglesia, Miguel Ángel estuvo pendiente de José Antonio que vio toda la ceremonia desde su camilla. "Estaba muy tranquilo", dice Loli que se aguantaba las ganas de llorar para que no le viera su marido. "Quería que fuera un día feliz", nos cuenta. Y lo fue. Sin lágrimas, pero con mucha emoción, José Antonio cumplió el sueño de ver bautizarse a su nieta.
Tras la ceremonia volvieron a casa y allí con el patio despejado tuvo lugar una pequeña celebración. Entre los invitados solo había familiares y los miembros de la Fundación Ambulancia del Deseo que acompañaban a José Antonio. "Fuimos los primeros a los que nos sirvieron la comida", sonríe Miguel Ángel recordando el momento.
"Son maravillosos", repite una y otra vez Loli, incapaz de encontrar las palabras para agradecer lo que hicieron por ellos: recorrer en ambulancia 1000 kilómetros de ida y vuelta entre Murcia y Córdoba para que un abuelo pudiera hacer los dos kilómetros que le separaban de su nieta.